Tú eres la esperanza que a nosotros, en forma de mujer, mandó el Señor, le pides con paciencia que su enojo, no caiga sobre el mundo pecador Tan puro es tu amor y tan hermoso, que, humildes, nos postramos a tus pies. No me atrevo a mirarte a los ojos, indigna que me siento ante tu ser. Como quisiera, ¡ayy!, mi Virgen Bella que mi cariño se convirtiera en una ofrenda y así entregártelo. Reina del cielo, la más amable, como un lucero maravilloso que siempre está... cuidándonos. Hoy ante tu altar, y en tu presencia, te quiero regalar mi corazón. Va lleno de oraciones y promesas, para que se lo entregues al Señor. Tú eres la esperanza de mi pueblo, pues México escogiste para ser lugar en que los pobre tú pudieras tu amor y bendiciones conceder. Como quisiera, ¡ayy!, mi Virgen Bella que mi cariño se convirtiera en una ofrenda y así entregártelo. Reina del cielo, la más amable, como un lucero maravilloso que siempre está... cuidándonos. Reina del cielo, la más amable, como un lucero, que nos afinan, mi Virgen Bella.