Peregrina Peregrina, de ojos claros y divinos y mejillas encendidas de arrebol, mujercita de los labios purpurinos y radiante cabellera como el sol. Peregrina que dejaste tus lugares los abetos y la nieve, y la nieve virginal y viniste a refugiarte en mis palmares bajo el cielo de mi tierra, de mi tierra tropical. Las canoras, avecillas de mis prados, por cantarte dan sus trinos si te ven y las flores de nectarios perfumados te acarician y te besan en los labios y en la sien. Cuando dejes mis palmares y mi sierra, peregrina del semblante encantador, no te olvides, no te olvides de mi tierra... no te olvides, no te olvides de mi amor.